Utopía

Lunes, 03 Julio de 2017

Tu nombre suena como el viento de verano y lo siento como espuma de mar entre mis cuerdas vocales. Sin saberlo, para mí eres perfume con olor a café molido y toques de vainilla.
Si fueras libro te leería despacio alargando los últimos capítulos, y si te convirtieras en canción serías mi banda sonora. Nunca me sacias las ganas y vicias mis lunares, que siempre esperan más de tu tacto. Absorbes cada uno de mis sentidos y los dejas sin conocimiento.
Contigo no hay refrán que valga ni tópicos a los que hacer caso. Eres la excepción a la regla y valen más mil palabras tuyas que cualquier imagen. Rompes leyes, márgenes, esquemas. Y a mí también me rompes. Pero me recompones en cuanto regresas.
Si fueses pecado serías soberbia, porque sé con certeza absoluta y garantía ciega que, como tú, no hay nadie.
Y que los relojes que tú usas miden el tiempo que nos falta para acercarnos hasta ponernos en peligro de nuevo. Porque si fueses deporte, serías uno de riesgo.
Y si te vistieses de preposición estarías en este momento aquí, pero si te declarases adverbio, te viviría cerca y siempre.
Y si te escribiese, trazaría con mi mano, y con los ojos cerrados, la palabra utopía.