L.I.F.E.G.O.E.S.O.N

Lunes, 12 Junio de 2017

¿Y tú, a qué esperas? ¿Cuál es el punto de inflexión que necesitas para decir “hasta aquí, ahora me toca a mí”? 

Nos enseñan a medir el tiempo en años de experiencia, en notas académicas, en categorías profesionales. Como si éste fuese realmente medible. Crecemos, estudiamos, nos formamos. Contamos los días hasta que entramos en la universidad y nos perdemos entre exámenes y papeleos. Terminamos y, antes de darnos cuenta, peleamos contra otros similares a nosotros para conseguir eso tan codiciado: ese trabajo, ese puesto de tus sueños, ese status ideal. 

Y, desde ahí, todo se convierte en un bucle de espera interminable. En invierno esperamos a que llegue el verano. El lunes contamos los días que quedan hasta el viernes. Las vacaciones, nuestro “relax”, están cortados de quincena en quincena, de mes en mes. Planificamos los viajes con semanas, meses, de antelación. 

No dejamos hueco a la improvisación porque no hay nada fuera de lo común o lo pactado en nuestros movimientos. Porque vivimos a la espera de lo siguiente que queremos lograr, en vez de explotar al máximo lo que ya hemos obtenido. 

Nos cansamos en seguida de cada meta que superamos y, antes de darnos cuenta, nos hemos puesto delante la siguiente. Siempre es una más, un nuevo objetivo, un nuevo sueño que hacer real. ¿Pero qué clase de sueños son, si cuando los vivimos, no estamos despiertos? 

Nos imponemos alcanzar una realidad que, al final, no disfrutamos. Y cuando es nuestro momento, ansiamos el que viene después. Nos han enseñado a no conformarnos con nada, y lo hemos aprendido tan bien, que nunca tenemos suficiente

Así que párate, tan sólo un segundo. Mira a tu alrededor. Soy honesta y no puedo prometerte si es eso lo que quieres o crees querer, pero estoy segura de que no lo estas viviendo suficiente. Deja de esperar y empieza a vivir, con lo que sea que tengas, pero al cien por cien

Porque el tiempo no se mide en número de éxitos o fracasos, en momentos vividos en pareja, en número de admiradores, en cantidad de seguidores.
No. El tiempo se mide en sonrisas

Y nos falta entender que quien más gana no es quien más sueños alcanza, si no quien más sonríe con lo que tiene