cinco estrellas

Una corte de rosas y espinas
cinco estrellas, FANTASÍA, Sarah J Maas

Feyre, una cazadora de diecinueve años, mata a un lobo en el bosque. Como consecuencia, u
na criatura monstruosa llega buscando venganza y la arrastra a una tierra encantada que solo conoce a través de las leyendas.
Allí descubre que su captor no es un animal, sino Tamlin, uno de los letales fae. 
En su cautiverio, se dará cuenta de que lo que siente por él pasa de la fría hostilidad
a una pasión que arderá a pesar de las advertencias que ha recibido.
Pero una antigua y siniestra sombra crece en esta tierra extraña y Feyre deberá encontrar una forma de detenerla.

Estos días me pregunto cómo puede ser posible que no hubiese descubierto esta trilogía antes. Yo que, además, soy fanática de la fantasía. Como resumen, puedo decir que tan pronto acabé Una Corte de Rosas y Espinas me he puesto a leer la segunda parte, Una Corte de Niebla y Furia, y estoy devorando las páginas como si se tratase de mi propia vida.

Desde la página uno, Sarah J Maas te absorbe. Te absorbe con su prosa, con sus descripciones, las cuales no se limitan a las cuatro básicas de siempre, si no que se extiende en colores, sonidos y sabores. Te mete en el mundo de Prytiath – en concreto en la Corte Primavera – tan de lleno que consigue hacer sentir al lector que es parte de él. La primera parte centra en el comienzo duro de Feyre, cuando vive con su familia en el mundo mortal; hasta que es arrastrada a Prythian, a esa historia de amor que empieza a nacer de forma bonita, y a veces pasional.

Tamlin - Alto Lord de la Corte Primavera - me gustó, pero he de reconocer que en algunos puntos me pareció… soso. Eché de menos más momentos de tira y afloja… más garra; pero sobretodo más actitud por parte de él. Pero, por otro lado, Lucien, la segunda mano de Tamlin, me cautivó como personaje secundario por su personalidad marcada, sus diálogos, y por la lealtad que muestra a lo largo de toda la novela.

Pero la segunda parte del libro es, sin duda, mi favorita. El ritmo de los capítulos, la tensión, la magia, el amor… te llevan a tener ganas de más y más hasta que, cuando llegas a ese momento crítico, a partir del 70% del libro… no puedes parar. Imposible. Las diferentes criaturas que se van describiendo, los paisajes, las escenas… hacen que te sientas parte de la historia. Sarah crea un mundo diferente con su propia naturaleza, su propio origen, sus habitantes… y te sumerge en él. La única pega es que sólo se detalla – en gran profundidad – la Corte Primavera, mientras el resto del reino mágico sigue siendo prácticamente una incógnita en esta primera entrega.

Y, en relación a Feyre, puedo requeteconfirmar que la adoro. Pocas veces me pasa eso con las protagonistas. Pero ella es fuerte, peleona, con una personalidad firme que está presente siempre. Es lista, ácida en sus respuestas e independiente. Pero me atrevería a decir que lo mejor de Feyre es su evolución como personaje. En lugar de ser una figura estática, se percibe su crecimiento, su madurez, se ve cómo asume poco a poco la realidad que la rodea.

Peeero… el punto malo número uno de esta primera parte de la trilogía es que tiene demasiado parecido con la Bella y la Bestia en algunos aspectos. Aunque esa era la idea de la autora, esto hace que la historia sea algo predecible a veces.

¿Y punto malo número dos…? a Amarantha, la mala malísima temida en este libro, se le da mucho bombo para el ratito que realmente al final se deja ver. De alguna manera esperaba más aparición de Amarantha en este libro.

A destacar, por último… esas intervenciones que cambian el rumbo que creías que tendría la trilogía… y que hace que te muerdas las uñas. Rhysand – sí, quedaros con este nombre – aparece como un tornado en la historia, pero de alguna manera encaja perfectamente desde el momento uno. Es el personaje que más me gusta después de Feyre, y me parece que está perfectamente definido. No es un copia y pega de cualquier protagonista típico de literatura juvenil, no… Rhys es diferente, es genuino y único. Consigue que le odies y, a la vez, te conquista enteramente.

Esta historia entra definitivamente dentro de ese cajón mental que tengo para las novelas que tienen un casi perfecto equilibrio entre el amor, la pasión, la intriga, la magia e, incluso, el miedo. Ese tipo de historia que cubre todos estos aspectos, llenándote totalmente y arrastrando al lector hasta tal punto que éste sólo quiere seguir sumergido en ella. Es magnética y adictiva.

Echaba de menos sentirme así al leer una novela fantástica. "Una Corte de Rosas y Espinas" ha hecho que Prythian se convierta en uno de mis lugares favoritos a los que huír de vez en cuando.