Cuando quieren

Sábado, 02 Diciembre de 2017

Ni siquiera notaba ya el frío de no tenerte ni me temblaban las manos al pensarte. No había calle que me recordara a tu nombre ni tampoco había metido en la maleta algún jersey bordado con tu olor. 

No había rastro de tu risa ni de tus expresiones. No había bromas que sólo nosotros entendiésemos ni tampoco quedaban suspiros después de soñarte. No echaba en falta canciones que me hablasen de ti, ni cenas ni cervezas ni copas de vino tinto. 

Parecía que todo estaba bien. No había rastro de ti. Por fin bien sin ti, bien sólo conmigo.

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Hasta que de repente abrí la puerta de una cafetería, y el olor a café con caramelo de aquellas mañanas se abalanzó sobre mí, trayendo tras de si una imagen tuya revolviéndote el pelo.Y volví a ver esa sonrisa torcida que hacía de mi corazón una pobre cosa enclenque. Y el sabor de tu piel arrasó de nuevo mis papilas gustativas. Y el tacto de tus manos me acarició como una costra que cubre la herida. Y el sonido de tus carcajadas resonó en mi memoria. 

No había rastro de ti, pero te sentí como si fueses presente todavía. Y me di cuenta que nada podía hacer para borrarte de mi subconsciente.

Porque mis cinco sentidos te recuerdan cuando quieren.